” La dieta con un alto contenido de proteínas es la principal causa de muchas de las afecciones patológicas que sufre el hombre moderno” decía el profesor biólogo y paleontólogo Mike benton. Siempre que se ingieran más proteínas que las que el cuerpo necesita, este no tiene la opción de almacenarlas como tal, como proteinas, solo tiene dos opciones eliminar el exceso consumido de más o almacenarlas conviertiendolas en carbohidratos. Tanto si elimina como si transforma la proteina, se crean subproductos tóxicos.

Para eliminar el exceso de proteinas el organismo debe desdoblarlos en aminoácidos y oxidarlos, por lo que aumenta la concentración plasmática de amonio, un metabolito tóxico que altera el pH y lo vuelve ácido, afectando a la sangre y por lo tanto a funciones neuronales, cardiovasculares y respiratorias. El organismo reacciona a la toxicidad del amonio y por un lado en el hígado este compuesto se transforma en urea, menos tóxico pero que de todas formas hay que eliminar. Y por otro lado aumenta el volumen de orina reteniendo más agua en el riñón para poder eliminar el exceso de urea y amoníaco. (De ahí el olor a amoniaco que desprende la orina, el sudor y el aliento de muchas personas, que basan su dieta sobretodo en proteínas animales) Este amonio también se neutraliza con fosfato cálcico para poder excretarlo, ya sea del calcio procedente de la dieta y si no hay suficiente directamente del propio hueso, por lo que puede haber riesgo de descalcificación ósea. Esto tiene consecuencias inmediatas, sobre todo en el deportista: riesgo de fractura.

Cuando se ingieren más proteínas de las que el cuerpo necesita, el hígado tiene que realizar un trabajo extra. Si el cuerpo no necesita las proteínas para llevar a cabo la síntesis de tejidos (o reconstrucción del cuerpo), estas vuelven al hígado. En el hígado, se produce un proceso denominado desaminación que divide los aminoácidos en residuos nitrogenados y residuos no nitrogenados. Los nitrogenados sufren una serie de alteraciones químicas y el hígado los convierte en urea, que se excreta a través de la orina. También los riñones tienen que trabajar más. Idealmente, el trabajo de estos órganos es eliminar el exceso de ácidos, el grupo desaminado de sustancias químicas que es más fácil eliminar cuando se excreta como urea. Cuando se ingiere una dieta con una gran cantidad de proteínas, los riñones se cansan debido al trabajo extra que tienen que hacer para eliminar todos los subproductos tóxicos del metabolismo de las proteínas. David A. Phillips, un escritor higienista y profesor australiano, observa que: «[…] el debilitamiento prematuro de los riñones en el mundo occidental ya no sorprende cuando nos damos cuenta de que la ingestión de proteínas sobrepasa en mucho a las necesidades del cuerpo. » Por desgracia, esta condición se agrava cuando la naturaleza de las proteínas es más compleja y más tendente a crear residuos altamente ácidos, como es característico de las proteínas animales.

El Dr. Herbert Shelton, al escribir sobre los efectos que una dieta con un alto contenido de proteínas tiene sobre los riñones, afirma: «Que los riñones de los adultos de mediana edad funcionen perfectamente es más la excepción que la regla. Si optamos por una dieta con un bajo contenido de sustancias nitrogenadas (baja en proteínas) será posible reducir la cantidad de trabajo que deben realizar los riñones a un nivel en el que puedan mantener los productos de desecho contenidos en la sangre dentro de unos límites normales. »

Una dieta basada en productos cárnicos lleva una alta cantidad de purinas. Las purinas son sustancias naturales de base nitrogenada que existe en la mayoría de los alimentos y que se encuentran en todas las células del cuerpo y aportan una parte de la estructura química de los genes, intervienen en las biosintesis de carbohidratos, lípidos, nucleótidos y en la regulación de la mayoría de las rutas metabólicas. Es importante tener en cuenta que los tejidos humanos son capaces de sintetizar purinas y no es necesario adquirirlas de la dieta. Cuando las células mueren y se reciclan, las purinas en su material genético también se descomponen completamente, formando un producto químico llamado ácido úrico. En niveles normales, en nuestra sangre, el ácido úrico sirve como antioxidante y ayuda a prevenir daños en el revestimiento de los vasos sanguíneos, por lo que un suministro continuo de ácido úrico es importante para la protección de nuestros vasos sanguíneos. Cuando los niveles de ácido úrico llegan a ser demasiado altos, dado que los riñones son responsables de ayudar a mantener los niveles sanguíneos de ácido úrico en equilibrio, trabajan en exceso, por lo que se agotan y comienzan a enfermarse, los problemas de riñón pueden dar lugar a la acumulación excesiva de ácido úrico en diversas partes del cuerpo. Cuando el ácido úrico se acumula, los cristales de ácido úrico (llamados cristales de urato monosódico) pueden llegar a ser depositados en nuestros tendones, articulaciones derivando en artritis o gota y en riñones y otros órganos en forma de cálculos que es la litiasis renal úrica. El origen de estas afecciones se puede localizar, de forma invariable, en un exceso de proteínas, proteínas no utilizables.

En resumen: Los subproductos tóxicos que resultan de la conversión y metabolismo de las proteínas pasan a la corriente sanguínea en forma de ácido úrico, urea y otros compuestos de amoniaco. Estas toxinas son las responsables de la gota, artritis, lesiones renales y de otras enfermedades. El exceso de proteínas ocasiona un descenso del pH que lleva al organismo a desplegar mecanismos que alteran el metabolismo, las funciones hépática, renal y ponen en riesgo la salud de nuestros huesos. También hay alteraciones hormonales debido la acidosis del medio.

¡OJO CON LAS PROTEÍNAS! Es verdad que necesitamos proteínas pero, ¡no tantas! sino pequeñas cantidades, en la entrada ” … desmitificando el mito” explico cuanta cantidad necesitamos, un 1,5% es suficiente y porqué https://notecomastodo.com/de-donde-obtienes-las-proteinas-desmitificando-el-mito/ 

 

 

 

 

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