Siempre hablando de los carbohidratos simples (como hemos explicado en la entrada anterior) que son los que nos da la naturaleza para alimentarnos, la maravillosa fruta, el alimento base de nuestra fisiología humana. La creencia popular y muchos llamados médicos o nutricionistas aconsejan la ingesta de carbohidratos mejor a la mañana o temprano durante el día para tener energía, pero nunca por la noche, porque la necesitamos para nuestras actividades y parece que esa energía no nos va a dejar dormir, porque no la podemos gastar; pues nada mas lejos de la realidad. Los higienistas aconsejamos lo contrario mejor de noche, estoy hablando de cenar fruta. Y vamos a ver por qué:

  1. Nuestro cuerpo funciona con energía acumulada, no instantánea como si fueramos un electrodoméstico que si no esta conectado no funciona, es mas bien a pilas, podemos cargarlas a cualquier hora y las acumula cuando las necesitamos. Nuestro cuerpo tiene la capacidad de almacenar como reserva, en forma de glucógeno los carbohidratos ingeridos que no sean necesarios en ese mismo instante, bien sea en el músculo esquelético (unos 400 gr), en el hígado (100 gr) en el torrente sanguíneo (0.8/1.2mg/ml sangre) e incluso cantidades ínfimas en el cerebro. Vemos que incluso siendo los carbohidratos nuestro único recurso energético, no ingiriéndolos en el acto tendremos glucosa para “funcionar” y no morirnos de inanición de todas formas. A saber 100gr de glucosa disponible en el hígado acumulada durante la noche en los procesos de asimilación (como vimos en la entrada lass fases del metabolismo) equivale a 2.000 calorías para gastar durante el día.
  2. Necesitamos energía durante la noche, mientras dormimos hay un gran nivel de actividad, los procesos de regeneración y recuperación de todo el desgaste de la actividad diaria, son llevados a cabo mientras dormimos, ¡y esto necesita energía!. y el cuerpo además aprovecha para asimilar los nutrientes que hemos ingerido durante el día y preparar los desechos tóxicos para su eliminación que también hemos ingerido en el día y expulsaremos por la mañana. También se realizan los procesos de sananción del organismo, cuando estamos en reposo el cuerpo aprovecha la energía para sanarnos, reparando órganos, limpiando kilometros de conductos, liberando la linfa para que circule bien, etc,etc,etc En un estudio del European Journal of Clinical Nutrition quedo demostrado que a rasgos generales el gasto de energía durante la noche no difiere mucho del uso de la energía durante el día e incluso habiéndose observado en ciertas personas que el gasto calórico durante el sueño era MAYOR que la tasa metabólica basal (TMB) es decir, que en un estado de reposo quemaban más calorías mientras dormían que mientras permanecían despiertos, siendo esto más destacable aún en población deportista.
  3. Los carbohidratos de noche producen mayor saciedad, De cara a la noche se obtiene un incremento natural en la señal de la Leptina ( hormona cuyo nombre deriva del griego “leptos” delgado ) y que actúa como “lipostato” corporal, dando una señal de retroalimentación negativa, es decir, estimulando señales de producción de saciedad que llegan al hipotálamo (glándula) y cesa el apetito y los deseos de comida (sensación fisiológica) evitándonos esa ansiedad y los famosos atracones de comida nocturnos y su posterior sentimiento de culpa. Esta hormona también se puede estimular de forma exógena con el consumo de carbohidratos. El consumo de carbohidratos estimula la insulina que es una hormona que guarda una estrecha relación con la leptina, aumentando su señalización y dando entre ambas un estímulo de saciedad al hipotálamo, lo cual nos lleva a un estado de saciedad. Esto juega un importante papel que va más allá de la inhibición del apetito, dado que los niveles de leptina están directamente relacionados con la masa grasa total de nuestro cuerpo.
  4. Niveles adecuados de leptina mantiene una Tasa Metabólica alta, aumentando consigo la utilización de GRASA o lo que es lo mismo: SE REDUCE LA LIPOGÉNESIS (producción de grasas) y SE AUMENTA LA LIPÓLISIS (uso de la grasas) a diferencia de lo que se cree, concentrar el consumo de carbohidratos por la noche estimula la lipólisis en el adipocito y provoca una modificación del reparto lipídico en el tejido muscular, aumenta la termogénesis y la síntesis de los ácidos grasos en el hígado, lo que se traduce en una mayor oxidación de las reservas de grasa a lo largo de todo el día.
  5. Se podría llegar a pensar que al cenar con carbohidratos, los niveles de azúcar en sangre estarán más elevados al día siguiente, con todo lo negativo que esto conlleva, pero al contrario de lo que se puede pensar, llevar este protocolo alimenticio disminuye los niveles de glucosa en sangre sin modificar los de insulina, incluso mejorando su eficiencia debido a mayores niveles de adiponectina (hormona directamente relacionada con la quema de grasa) estimula la oxidación de ácidos grasos, reduce los triglicéridos plasmáticos y mejora el metabolismo de la glucosa mediante un aumento de la sensibilidad a la insulina.
  6. Incluso se ha demostrado que consumir CH de noche conlleva a una reducción significativa de los niveles de colesterol LDL (dañino) y aumenta notablemente el nivel de colesterol HDL (bueno) hasta en un 41%.
  7. Los CarboHidratos mejoran significativamente el descanso y el sueño, Los CH estimulan al páncreas liberando insulina, provocando un aumento de los neurotransmisores melatonina y serotonina , dándonos una placentera sensación de bienestar e induciéndonos al sueño. La serotonina actúa como un reloj interno del cuerpo, determinando entre otras cosas los ciclos del sueño; y la melatonina está directamente relacionada con la calidad del sueño, afectando incluso positivamente a personas que padecen de insomnio haciendo que puedan dormir profundamente y despertar descansados lo que también nos ayuda a mantener unos niveles adecuados de grelina (hormona que estimula el hambre y reduce gasto energético) y el cortisol a raya.
  8. Los CH favorecen la Hormona de Crecimiento. Un sueño profundo crea un ambiente favorable para la secreción de Hormona de Crecimiento (GH) que es secretada durante el sueño profundo. La calidad del sueño profundo, disminuye ante un mal descanso provocado por estrés o ansiedad (muchas veces relacionado con la comida, digestiones pesadas, falta de nutrientes, etc) y esto nos conduce a una disminución de la producción de GH. Esta hormona no solo es necesaria durante nuestra edad de crecimiento, sino a lo largo de toda nuestra vida porque es la que nos ayudara a mantener la recuperación celular es decir la encargada de mantenernos jóvenes, vitales y sanos.

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