Todos los alimentos al procesarse sufren una alteración química y orgánica en su estructura celular. Tanto si son cocinados como si por el contrario se congelan. A diferencia de lo que publicitan los mantenidos del lobby de la industria de la comida, cuyos únicos intereses son de vender sus productos, los alimentos congelados no conservan los nutrientes sino que estos son destruidos al producirse la congelación.  Cuanto más agua contenga un alimento, más resulta afectado de forma negativa al congelarse.
Cuando un alimento se congela, su agua se expande provocando inmediatamente dos efectos destructivos. Primero, las paredes celulares estallan y el contenido de las células se esparce debido a la expansión interna del agua; causando, por tanto, la muerte de la célula. Segundo, la oxidación ocurre cuando el alimento congelado entra en contacto con el aire; de ahí que los nutrientes se pierdan.
Además de causar el estallido de las paredes celulares de los alimentos, permitiendo que la oxidación ocurra, otras dos cosas se producen:

1) Cuando las células estallan, algunas de sus organelas liberan enzimas autodestructivas llamadas lisosomas. Aunque estas enzimas no están activas durante la congelación (e incluso algunas se destruyen), aquellas que permanecen intactas descompondrán velozmente los contenidos de la célula al descongelarse. Los lisosomas están en las células con el propósito de autodestruir las células muertas para que estas no creen problemas al organismo.
2) Tanto si han sido oxidadas o alteradas por sus propios lisosomas, las células muertas serán un caldo de cultivo ideal para las bacterias y hongos cuando la temperatura sea favorable de nuevo, las bacterias son activas justo por encima de las temperaturas bajo cero hasta temperaturas alrededor de los 160 grados.
La oxidación de las células que han estallado es la causa principal del deterioro de los alimentos durante la fase de congelación. Una persona que tenga un nivel de salud aceptable y no tenga el paladar pervertido, los alimentos congelados nunca le sabrán tan bien como los frescos, incluso si no se emplean aditivos o tratamientos previos a congelarse. Esto es debido a su deterioro mientras están congelados.
Aunque microorganismos tales como las bacterias son también inertes durante la congelación, se activan justo en cuanto son descongelados. De ahí que, los alimentos congelados, una vez sacados del congelador, se descomponen mucho más rápidamente que los alimentos frescos.

En el caso de los helados tan apetitosamente azucarados y adictivos, el alimento congelado debe permanecer en el estómago hasta que alcanza la temperatura del cuerpo. Este retraso puede conducir a la fermentación de los azúcares de la fruta antes de que el alimento llegue al intestino delgado para absorberse. La costumbre de comer de postre helado para bajar la digestión y sentirse mejor, es debida a que el cuerpo no es capaz de hacer frente en el estómago al helado, lo expulsa lo más rápido que puede y entonces sentimos como una liberación digestiva.
Olvidemos los alimentos congelados y fijémonos en la sabia naturaleza para darnos cuenta qué alimentos son mejores para los seres humanos. El único método de la naturaleza para conservar y preservar los alimentos es el de secar. Las frutas y las bayas se secarán en el árbol o en la planta si los pájaros, insectos o los seres humanos no las cogen primero. Los guisantes, judías y otras legumbres se secarán si se dejan en sus vainas. Los alimentos secos que son congelados no resultan dañados debido a su contenido de agua extremadamente bajo: no hay agua suficiente para expandirse y hacer estallar las paredes celulares. Estos son los frutos secos, semillas, legumbres secas y frutas secas no pierden nada al congelarse. En la naturaleza, las semillas y los frutos secos permanecen fértiles no importa el frío que haga.

La naturaleza nos proporciona alimentos en cada estación. Recordemos que el alimento para mantener nuestra salud debe tener nutrientes y los nutrientes están en el alimento natural, vivo, sin procesar, sin destruir ni con las altas temperaturas ni con el frío extremo.

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