Nos han hecho creer que podemos consumir de todo, parece que todo lo que existe en el planeta es adecuado para que consuma el humano, una creencia muy conveniente para la industria. Sin embargo todo lo que se consume contiene muchas más sustancias, algunas conocidas y otras que aún son un misterio, y todas pueden afectar la salud de maneras que la ciencia aún no ha descubierto o que no se ha dado a la luz, simplemente porque no es conveniente para los dividendos de las industrias.

Nuestra especie, la humana tiene alimentos que la naturaleza ha diseñado para su consumo, no todo lo que esta en el planeta existe para nuestro disfrute y explotación, y esa creencia tan arraigada gracias a las religiones, es la raíz de todo lo que está mal en este maravilloso planeta de la mano del “gran depredador”, el hombre, la especie humana, debemos entender que mucho de lo que hay en el planeta, no nos pertenece, existe por sus propias razones, la miel es uno más, no está dentro de nuestros alimentos, es un veneno para nuestro organismo, la miel es el alimento de las abejas para su supervivencia durante el invierno. Sin embargo el trabajo de polinización de las abejas sí es indispensable para la subsistencia de la vida en el planeta y por ende la nuestra. Los estudios confirman que si se extinguen las abejas a nosotros nos quedan sólo cuatro años más, como mucho, de vida como especie.

La miel es el mejor alimento … para las abejas; sin embargo, la creencia popular de que es también un azúcar natural y un alimento sano y nutritivo para el ser humano no se corresponde con la realidad, si tenemos en cuenta que el contenido de los ácidos que segregan las abejas para conservarla la convierten en un producto no recomendado para nuestra salud.

La miel se obtiene de la mezcla estomacal del polen que ingieren las abejas, con el ácido fórmico, mánico y otros. Después de esa mezcla, se deposita en las células de cera y es deshidratada por el movimiento de las alas de multitud de abejas. Sin ese proceso de conservación la miel fermentaría inmediatamente y no les sería útil como alimento. Para las abejas sólo es un alimento de reserva que les permitirá subsistir durante el invierno hasta que en primavera, el buen tiempo les permita de nuevo salir a recolectar polen. La deshidratación de la miel y los ácidos añadidos se convierten en poderosos venenos capaces de matar cualquier bacteria; pero esto la convierte en un tóxico para el aparato digestivo del ser humano. El aparato digestivo de la abeja esta diseñado para sintetizar esos fuertes preservantes naturales pero el sistema digestivo del hombre no.

Inmediatamente después de tomar la miel comienza la reabsorción de la humedad del estómago y de la flora intestinal provocando la destrucción de la población microbiana que mantiene una relación simbiótica con su entorno. En la mayoría de los casos sólo se necesitan unas cucharadas de miel para que la gente a veces se sienta bastante mal.
A pesar de la atracción que sentimos por los azúcares de la miel, debemos ser conscientes que los ácidos que contienen son conservantes que la convierten en una sustancia dañina para nuestra salud, porque no tenemos las enzimas necesarias para la digestión y neutralización de estas sustancias y nuestro organismo se ve forzado a autoprotegerse, produciendo un antídoto que permita su asimilación, exigiendo un desgaste de energía y de fuerza vital importante.
La miel es acidificante y más descalcificante que el azúcar de caña y de remolacha, obligando a nuestro organismo a recurrir a sus propias reservas de calcio, incluso de los dientes y huesos si fuera necesario para neutralizar los ácidos introducidos en el sistema digestivo al ingerir la miel.
El ácido mánico de la miel es un veneno protoplásmico, que se interelaciona con la proteína para formar alcohol, amoníaco y ácido carbónico. Desde un punto de vista nutritivo la miel es un alimento nocivo para la salud. Al consumirla habitualmente, junto con otros almidones y proteínas como edulcorante, fermenta rápidamente, sobre todo cuando permanece en el estómago con otros alimentos de lenta digestión. Los subproductos del alcohol, amoniaco y ácido carbónico son perjudiciales para la salud, pero desde cualquier punto de vista, ético o dietético, la miel no es un producto adecuado para el consumo humano.

La miel de abeja, contiene esporas de Clostridium botulinum que producen neurotoxina botulínica. El Clostridium botulinum es un organismo formador de esporas (esporulador) común en la naturaleza. Las esporas se pueden encontrar en la tierra y en ciertos alimentos como la miel y algunos almíbares de maíz.

Durante el proceso de manufactura de la miel que se comercializa, ésta es calentada entre 65,5 y 71,2ºC para evitar que cristalice y fermente por las levaduras durante su almacenamiento. Sin embargo, estas temperaturas no son suficiente para matar las esporas de  Clostridium botulinum, ampliamente distribuidas por el suelo y en productos agrícolas. Estas esporas sólo implican riesgo cuando germinan y forman la toxina botulínica, algo que afortunadamente no se produce en concentraciones elevadas de azúcar. Sin embargo, es importante no dar miel a los niños hasta al menos el año de edad, puesto que dada la inmadurez de su sistema digestivo, es posible que las esporas germinen y den lugar a la bacteria del botulismo. La división de alimentos y medicinas del departamento de Agricultura de Carolina del Norte informa a la comunidad hispana, sobre los riesgos de alimentar a los bebes con miel de abeja. Así como también lo advierte la OMS en una declaración sobre BOTULISMO del 10 de Enero de este año 2018

Las abejas son mucho más importantes que quitarles su alimento. La producción de alimentos a nivel mundial y la biodiversidad terrestre dependen en gran medida de la polinización, un proceso natural que permite que se fecunden las flores y den así frutos y semillas. Las abejas, y otros insectos como mariposas y abejorros, son unos de los grandes responsables de este proceso y, sin embargo, sus poblaciones están disminuyendo a pasos de gigante. Entre los factores que amenazan a los polinizadores están:

  • La pérdida y deterioro de hábitats.
  • Las prácticas de la agricultura industrializada, como los monocultivos (menor disponibilidad y diversidad de alimento para estos insectos) y el uso de plaguicidas.
  • Parásitos y enfermedades.
  • Especies vegetales y animales invasoras.
  • Los impactos del cambio climático.
  • El consumo y explotación apícola

 

Un comentario en “LA MIEL ES EL MEJOR ALIMENTO … PARA LAS ABEJAS

  1. Interesantísimo artículo de un tema tan polémico como es la miel.
    Especialmente, hay que considerar que son fundamentales para la vida en el planeta, y como las sigamos explotando los principales perjudicados somos los seres vivos.
    Gracias!

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