La adopción de unos hábitos de alimentación saludables exige cambios muy importantes en nuestras formas de conducta. La superación del comer emocional, un patrón de actuación basado en un constante enajenamiento, respecto de nuestras necesidades físicas, y respecto de nuestras necesidades emocionales e intelectuales. Como identificamos en la entrada anterior el comer emocional es la principal causa de los trastornos alimentarios que nos llevan directos a la enfermedad. Dicen que cuando identificas el problema ya tienes más de la mitad ganado, vamos a aprender cómo lidiar con las emociones negativas que nos llevan a buscar en la comida un deshogo, que nos hacen adictos a la comida insana, nos malnutre y sobrealimenta y a la larga deriva en una enfermedad crónica que nos hará la vida insoportable hasta el desenlace final, la muerte prematura.

El problema esta en cómo nos relacionamos con las emociones. Debemos aprender a no tener miedo a nuestras emociones y a escucharlas. Las emociones son nuestras aliadas, no tratan de hacernos daño, cumplen una función biológica, nos aportan datos fundamentales sobre nosotros mismos y nuestro entorno. Es bueno escuchar a nuestras emociones; cuando no las escuchamos, vivimos de espaldas a nosotros mismos, vivimos de espaldas a nuestras auténticas necesidades o deseos. Cuando se sienta el deseo de mal comer o comer sin hambre, sabremos que estamos sintiendo algo que nos incomoda. Es bueno preguntarnos qué sentimos. Cuando sintamos ansiedad, culpa, temor, impotencia, etc; debemos preguntarnos, antes de incurrir en un hábito autodestructivo, qué causa estas emociones; si la causa es legítima; si podemos hacer algo para resolverla; qué podemos hacer…

Conforme nos hacemos preguntas y reflexionamos sobre ellas, ocurre algo mágico: aparecen opciones, opciones que nos liberan, porque nos otorgan soluciones a diferentes problemas…Uno descubre que no tiene por qué sentirse culpable por haber cometido un error; que puede tomar diversas medidas para resolver o evitar un conflicto, que no tiene por qué hacer nada en el momento presente…etc
Una emoción negativa puede surgir de un hábito de pensamiento negativo, por ejemplo, ansiedad o impotencia porque no somos capaces de cumplir determinados requisitos…Debemos preguntarnos entonces por qué queremos o por qué deberíamos cumplir determinados requisitos, qué queremos, qué necesitamos. Esto a veces implica tomar decisiones hacia cambios muy profundos…

Debemos aprender a tomar decisiones de acuerdo a nuestros auténticos deseos, aunque esto implique decepcionar o contrariar a personas hacia las que nos sentimos afectivamente vinculadas. Debemos aprender a decir no y a decir basta. Sobrecargarnos de trabajo, responsabilidades, preocupaciones, compromisos es dañino para nuestra salud. No podemos sentirnos culpables por no hacer algo que no podemos hacer salvo a costa de nuestra propia autodestrucción, es decir, por no hacer algo que va contra las leyes de nuestra naturaleza. Sobreexplotarnos físicamente, mentalmente o emocionalmente va en contra de las leyes de nuestra naturaleza.

– Quizás necesitamos cambiar nuestras relaciones sociales; rodearnos de personas con las que sintamos más afinidad, que nos inspiren y que nos motiven, que nos animen a cuidarnos y a crecer y a sentirnos mejor y más realizados.
– Quizás necesitamos reorientar nuestras expectativas en la vida; un buen comienzo es hacer un plan con nuestros objetivos vitales.
– Quizás necesitamos aumentar nuestras actividades recreativas, etc              Muchas veces necesitamos simplemente un descanso emocional. Para ello es bueno aprender a realizar actividades que nos calmen: ejercicio físico, yoga, dibujo, conversación, baños, etc
Cada uno debe hacer el trabajo de preguntarse y de responderse qué necesita en cada momento, ni la comida, ni las sustancias tóxicas, ni las demás personas, pueden hacer ese trabajo por nosotros, y si lo posponemos, simplemente nos privamos a nosotros mismos de la solución; es decir, de vivir una vida más plena.

Lo que no podemos hacer es vivir rompiendo las reglas de la naturaleza; ellas nos romperán a nosotros primero. Nosotros decidimos si vamos a cubrir nuestras necesidades en el ámbito de La nutrición, el sueño, el ejercicio físico, el equilibrio emocional, etc, y conservar de este modo la salud. De modo que tomemos conciencia de que nosotros, y nadie más que nosotros, somos los responsables de nuestro estado de salud.

Una de las primeras cosas que tenemos que aprender es a darle prioridad a nuestra salud, a nuestro propio cuidado, tenemos que comprender que:
– Sin salud no podemos cumplir nuestros proyectos ni los compromisos que tenemos con los demás.
– Si nosotros no nos cuidamos, nadie lo hará por nosotros.
– Si no empezamos a cuidarnos hoy, mañana será demasiado tarde.
– Si no somos felices, es imposible que hagamos felices a los demás.

Algunos hábitos de alimentación saludables son aquellos:
– En los que se consumen alimentos biológicamente adecuados para el ser humano que satisfacen sus necesidades nutricionales. Es decir, una dieta compuesta en máxima abundancia por frutas y verduras crudas y que opta por la simplicidad en cada comida y la variedad a lo largo del tiempo. En la que se eliminen los productos tóxicos con efectos adictivos (chocolate, café, tabaco, alcohol, cereales, carnes, azúcar, productos cocinados, etc)
– En los que se come en respuesta al hambre fisiológica, la llamada del cuerpo para ser nutrido. Unos hábitos de alimentación saludables exigen formas de pensamiento y de emoción saludables. Al liberarse la energía nerviosa que antes debíamos emplear en la digestión y desintoxicación del organismo, tendremos un caudal de energía disponible para pensar y para sentir y nos daremos cuenta de que necesitamos hacer cambios y tomar decisiones en nuestra vida.

“Sólo respira” el original corto que ayuda a lidiar con las emociones

 

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