Sigo hablando de suplementos porque me he dejado un punto importante a considerar, para entender cómo trabaja la naturaleza. Todo suplemento dietético, no importa lo completo que sea, es innatural y fragmentado. Para hacer un mineral, una vitamina o una píldora proteínica, lo primero que se hace es destruir la fuente natural que contiene el alimento y, después, pulir y extraer un elemento específico de ese alimento. Al hacerlo, destruyes y eliminas todos los elementos nutritivos naturales que coexisten con el elemento extraído y le acompañan.
Por ejemplo, el hierro: El hierro está presente en cantidades bastante altas en las frutas y verduras, como la cereza o el albaricoque. Imagina que un químico quiere hacer una pastilla de hierro. Podría coger hierro inorgánico puro y meterlo en una cápsula, como antes se hacía con los recortes de uñas, o también podría coger alguna fuente natural de hierro (como las cerezas) y extraerlo químicamente.
El cuerpo absorbe y utiliza rápidamente el mineral hierro que contiene, por ejemplo, la cereza, porque el resto de los elementos necesarios para la absorción del hierro coexisten en la cereza o en el propio alimento. Por ejemplo, el ácido ascórbico ayuda a que el cuerpo absorba el hierro, participando en el proceso que convierte el hierro férrico en ferroso. La cereza tiene el necesario ácido ascórbico junto con los componentes del ácido férrico. Si te tragas una pastilla que tenga el hierro que han extraído de la cereza, pero no el ácido ascórbico que le acompaña, tu cuerpo no tendrá el elemento coexistente necesario para utilizar el hierro.
La naturaleza envasa nuestras vitaminas, minerales y el resto de los nutrientes necesarios como alimentos completos. No hay químico más inteligente que la naturaleza ni laboratorio tan complejo como el del cuerpo humano. Las formas fragmentadas de minerales, vitaminas y de otros elementos nutritivos nunca pueden utilizarse, si es que se utilizan algo, con tanta eficacia como la enorme gama completa de nutrientes que abundan en cada alimento natural y sano.

No podemos utilizar los minerales, vitaminas ni otros nutrientes que en la naturaleza están en estado inorgánico. Nuestros cuerpos no están preparados para procesar esos artículos no alimentarios. Muchos de los minerales y elementos nutrimentales que tienen forma de pastilla tienen su origen en rocas (dolomía), desechos industriales (fluoruro) e incluso desechos de metal (hierro). Hay personas a las que nunca se les pasaría por la cabeza comerse una cucharada de tierra; sin embargo, engullen diariamente suplementos de alimentos inorgánicos que no son más que tierra y suelo adornados.
La necesidad que tenemos de minerales, y de otros nutrientes, sólo se puede satisfacer con elementos orgánicos, como los de las plantas. No podemos convertir la tierra en elementos utilizables, tampoco podemos metabolizar extractos de esta tierra ni las sustancias químicas con las que están hechas las pastillas de suplementos. Si realmente queremos nutrirnos, debemos comer plantas (frutas, verduras, frutos secos, semillas, etc.) que han convertido los componentes minerales inorgánicos en complejos y cadenas orgánicas. Las plantas cogen los minerales y nutrientes de la tierra; nosotros tomamos los minerales y nutrientes de las plantas. Aunque los suplementistas quieran hacérnoslo creer, no podemos saltarnos este imprescindible paso.

Nadie conoce realmente toda la gama de nutrientes que el cuerpo necesita para mantener un perfecto estado de salud, y puedes estar seguro de que no hay ni una pastilla o suplemento dietético que contenga todos estos elementos conservadores de vida.
No obstante, sabemos que los alimentos frescos y sanos sí contienen todos los nutrientes que necesitamos para disfrutar de un excelente estado de salud y bienestar. Esto lo han demostrado sin duda alguna los millones de personas que durante miles de años han prosperado con esa clase de dieta sin haberse tragado jamás una pastilla o suplemento. Ningún químico, laboratorio ni nutricionista pueden hacer esta clase de declaraciones inequívocas ni reproducir con exactitud esta clase de experimentos tan convincentes.

Para provocar un estado de salud radiante aún no sabemos qué nutrientes necesitamos ni en qué cantidades. Sabemos que las sanas frutas y verduras no procesadas sí contienen todos estos elementos, tanto los conocidos como los desconocidos, y que lo mejor que podemos hacer es confiar sólo en ellas para satisfacer todas nuestras necesidades nutricionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *