Según un estudio realizado hace poco sobre la población en general, una de las cosas que las personas temen más que la muerte en sí misma es el cáncer y la dolorosa y lenta muerte que le sigue. Y no es de extrañar. El cáncer se acerca sigilosamente en el crepúsculo de nuestra vida: silencioso, sin avisar, implacable e incontrolable. Es la sentencia de muerte a la que el hombre del siglo XX se ha condenado a sí mismo, y lo tememos tanto como a un verdugo inevitable o a un asesino sin rostro. Sin embargo, nosotros creamos el cáncer en nuestro cuerpo con cada bocado de alimentos procesados, refinados y conservados. Los mayores ofensores son los alimentos tradicionales con un alto contenido de proteínas: queso, huevos y, sobre todo, carne.

Ya en 1982, la Academia Nacional de Ciencias (Estados Unidos) sugirió que hay un fuerte vínculo entre los alimentos animales con un alto contenido de proteínas y la incidencia de cáncer de mama, próstata y colon. De hecho, el Dr. Colin Campbell, miembro del equipo que estudió la relación entre dieta y cáncer, y uno de los autores del Estudio de China *, un exahustivo estudio realizado por tres universidades que lo demuestra, dijo: «El peso de la evidencia indica con toda claridad una relación entre los alimentos con un alto contenido de proteínas y los cánceres resultantes. No se oye hablar mucho de esto porque el consumo de productos animales genera una gran industria en este país; además de ser símbolo de estatus. Sin embargo, el resultado es que aquí tenemos un mayor índice de cánceres que en aquellos países donde la gente come menos productos animales. »

*Al pie de la entrada, os dejo el libro del Estudio de China, este estudio demuestra entre otros dos puntos muy importantes: 1º El desarrollo de los focos cáncerigenos depende casi exclusivamente de la cantidad de proteínas consumidas, un 20% de proteínas en la dieta aumenta significativamente el desarrollo de los tumores, en contraposición a un 5% de proteínas en la dieta donde es apenas notorio su crecimiento y 2º  Las proteínas de origen vegetal no favorecieron el desarrollo del cáncer, ni siquiera con mayores niveles de ingesta. no todas las proteínas son iguales (véase pag. 62)

En la actualidad ya debería ser una noticia antigua que el cáncer está relacionado con el consumo de productos animales con un alto contenido de grasa (carne, productos lácteos, huevos, etc.). Una gran ingestión de carne de ternera se relaciona directamente con la alta incidencia de cáncer de colon y recto, en esta y otras poblaciones en las que predomina el consumo de carne. Hace casi diez años, el Dr. Ernest Wynder anunció ante Greater Boston Medical Society que las grasas y proteínas animales se combinan con las bacterias del colon para formar ácidos que están relacionados con la formación de tumores. También dijo que los datos demuestran que los alimentos con un alto contenido de grasas y proteínas están implicados en los tumores de mama, páncreas, riñones, ovarios y próstata.

Aunque las proteínas animales son los principales ofensores, todos los alimentos con un alto contenido de proteínas son, en potencia, carcinógenos. El exceso de proteínas, se descompone o pudre en el estómago y se convierte en amoniaco tóxico. Cuando las proteínas se consumen en una cantidad mayor de las que el cuerpo puede procesar, la sangre se intoxica debido a la cantidad excesiva de nitrogeno. Las nitrosaminas, según el bioquímico Dr. Lijinsky están «entre los más potentes agentes químicos cancerígenos conocidos». 

Los tumores malignos necesitan unos aminoácidos para crecer que sólo se encuentran en las proteínas. La necesidad que estos crecimientos cancerosos tienen de muchas proteínas surge, por regla general, de comer cadáveres animales (carne). Algunos investigadores han descrito los tumores como trampas para cazar el exceso de nitrógeno en el cuerpo. En experimentos controlados, el tamaño de un crecimiento tumoroso creció el doble de rápido cuando a la dieta se le añadían proteínas concentradas.

En su libro, How I Conquered Cancer Naturally [Cómo conquisté el cáncer con un método natural], Eydie Mae Hunsberger describió cómo el ayuno y una dieta de alimentos crudos le permitió vencer el cáncer de mama. En el libro, ella cuenta cómo tiene que evitar todos los alimentos altamente proteínicos «Debo tener cuidado con las proteínas dice porque los pacientes con cáncer tienen un problema digestivo con las proteínas. Por ejemplo, los productos de soja tienen demasiadas proteínas para mí. Si quiero alimentos con proteínas, ingiero aguacates, almendras, pipas de girasol y brotes. »

La necesidad que las células cancerosas tienen de proteínas es diez veces mayor que la cantidad requerida por los tejidos sanos. Una cantidad suficiente de proteínas construye cuerpos sanos; una cantidad excesiva construye tumores

Para quien desee descargarse el libro en PDF:

El Estudio de China_ Efectos Asombrosos – Campbell II-

La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer IARC que depende directamente de la Organización Mundial de la Salud, declara toda la carne procesada, cancerigena de Grupo 1 salchichas, jamones, bacon, ahumados, salados, y un largo ect, y en el Grupo 2 a la carne roja, esto es toda la carne de cerdo, vaca, cordero, conejo y un largo etc.

¿Qué más evidencia necesitas para quitar la carne, embutidos y demás proteínas de procedencia animal de tu plato? 

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