“En esta era de abundancia global, ¿por qué el mundo sigue tolerando las hambrunas y la deprivación de más de 800 millones de personas?”. Jacques Diouf, Director General FAO.

La FAO estima que existen cerca de 840 millones de personas desnutridas. Esto es el 14% de la población humana. Cerca de 25.000 personas mueren a diario por enfermedades asociadas al hambre. Cada año 6 millones de niños menores de 5 años mueren por el hambre y la desnutrición (ello es igual a la cantidad total de población infantil de Francia e Italia, juntos). Con una expectativa de crecimiento global de la población de 6 billones a 9 billones de personas para el año 2050, una de las más urgentes cuestiones que encaramos ahora es cómo nosotros –como especie—nos alimentaremos en el siglo XXI. Todo un problema ético y de justicia social.

La disponibilidad de la tierra es una de las variables en la producción de alimentos. La tierra tiene áreas limitadas de viabilidad agrícola, por lo que cómo usamos esas áreas es un punto central para determinar la manera en que alimentaremos al mundo. Hasta el momento, el problema no es la falta de tierra –la cantidad actual de terrenos cultivables es suficiente para producir alimento para una población de 8-10 billones de personas—sino la mala distribución de éstas. Pobreza, falta de poder, guerras y corrupción conspiran para asegurar un desigual acceso a los alimentos. Además, el estilo de vida occidental –y particularmente la alimentación y la dieta—pueden jugar un rol importante en la mala distribución de los alimentos y la falta de equidad en la distribución de la nutrición. Somos nosotros los responsables de las muertes por hambre en un mundo que da suficientes alimentos para todos.

Mientras millones y millones de personas mueren de hambre  la industria cárnica atiborra de comida al ganado. Por ejemplo, en EE.UU. más del 70% del cereal producido se destina para el ganado. El 90% de la cosecha de maíz americana se lo come el ganado. En EE.UU. el ganado consume 5 veces más cereal que los seres humanos. 1/3 de la cosecha mundial de cereal se destina también al ganado. En la década de los 80 el ganado mundial se comió la mitad de la cosecha mundial de cereales. Esta situación empeora cuando vemos que millones de acres de tierra de los países del tercer mundo son usados exclusivamente para producir alimento para el ganado europeo. Por ejemplo, en Etiopía cuando miles de personas mueren cada día de hambre, al mismo tiempo, Etiopía usa parte de sus tierras agrícolas para producir alimento para el Reino Unido y otros países europeos. Aunque en Guatemala el 75% de los niños menores de 5 años están desnutridos, este país usa su tierra y sus recursos alimentarios para criar ganado y exportar 20.000 toneladas de carne a EE.UU.

Hay que recordar que dos de cada 3 personas en el mundo su dieta es principalmente de alimentos vegetales donde predomina el consumo de cereal, por ejemplo los asiáticos consumen entre 150 a 200 Kilos cereal al año. El otro tercio de la humanidad que come grandes cantidades de carne son los que más consumen cereal del mundo. Una persona en occidente consume más de una tonelada de cereal al año, de donde el 80% proviene de la carne del ganado que se ha atiborrado de cereal. La solución está en nuestro plato. Para producir un filete de 150 gramos se necesitan unas 50 tazas de cereal, lo que equivale a alimentar a 50 personas en lugar de una. Para alimentar a los más de 20.000 millones de animales “destinados” al consumo humano en el mundo, (Hay mas animales que seres humanos) hay que cultivar sus alimentos vegetales. La industria cárnica utiliza inmensas cantidades de tierra. En EE.UU. la cantidad de tierra dedicada a cultivar todo lo que se le da de comer al ganado es de 480 millones de hectáreas (equivalen a una masa de tierra igual a la mitad de EE.UU. o a toda Europa con excepción de la antigua Unión Soviética) y la cantidad de tierra dedicada a cultivar todo lo que sirve de alimento para el consumo humano es de 24 millones de hectáreas (equivalen a una masa de tierra del tamaño de la mitad de España). En EE.UU. por cada hectárea de árboles que se tala para construir casas, carreteras, aparcamientos, tiendas, etc, se utilizan 7 hectáreas para alimentar al ganado o para que paste.
En 4.000 metros cuadrados de tierra pueden producirse solamente 113 kilos de carne de vaca pero en esa misma cantidad de tierra pueden producirse 22.650 kilos de tomates, 18.000 kilos de patatas, 13.500 kilos de zanahorias, 9.000 kilos de manzanas, 4.500 kilos de judía verdes. Se necesita 500 veces más cantidad de tierra para producir 1 Kg. de carne vacuno que para producir 1 Kg. de productos agrícolas. En esa misma superficie de tierra que se requiere para alimentar a una persona que come alimentos de origen animal se podrían alimentar a 20 personas que coman alimentos vegetales

Con estos datos queda algo muy claro: no hay hambre en el mundo por escasez de alimentos si no por escasez de justicia en el reparto de los recursos alimentarios. Si los seres humanos optaran por una dieta a base de alimentos vegetales habría alimentos para todos y las tierras agrícolas utilizadas serían más rentables. Recordemos que un acto individual y sencillo como comer, se convierte en una fuerza muy poderosa cuando lo realizan cada día y durante años millones de personas. Si millones de personas optaran por una dieta vegetal, el impacto medioambiental social y económico sería de una trascendencia impresionante. Empecemos por ser ejemplo de este enfoque, eligiendo cada día para nuestra mesa, alimentos vegetales… ¡millones de animales y de seres humanos hambrientos nos lo agradecerán!

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