Habrás oído hablar mal sobre las grasas en la dieta. Incluso los carbohidratos (en especial el azúcar refinado y las féculas) salen mal parados por aquellos individuos preocupados por el peso. Pero, lo más probable es que nunca hayas oído una mala palabra sobre las proteínas. En el cuerpo, las proteínas realizan los trabajos más atractivos: construyen los músculos, pelo, piel y uñas. Las enzimas, hormonas, hemoglobina y anticuerpos también se forman a partir de las proteínas, y todo el mundo sabe que las proteínas (o aminoácidos) son esenciales para un buen crecimiento de los niños. Todo esto es verdad. Las proteínas hacen el trabajo vital de mantenimiento del cuerpo, pero se necesitan en mucha menos cantidad de la que normalmente suele consumir la media de la gente, como hemos visto y dejado claro en la entrada anterior.

Bueno, ¿y qué? Si las proteínas son tan importantes para nuestro bienestar, ¿acaso no es razonable pensar que muchas más proteínas harán que el cuerpo esté mucho más sano? Después de todo, en realidad uno nunca puede tener demasiado de algo bueno, ¿verdad?

Al igual que ocurre con todo lo que se introduce en el cuerpo, las proteínas o bien se utilizan o se almacenan o se eliminan. Si se comen más proteínas de las que se utilizan, entonces, se convierten en energía almacenada para uso del cuerpo. Además de esta conversión de proteínas en energía almacenada, de la cantidad extra de proteínas se forman sustancias de desecho tóxicas o nitrogenadas. Las toxinas o subproductos de esta conversión proteínica consisten en compuestos de nitrógeno o de amoniaco y se eliminan del cuerpo a través de los riñones. Cuando las proteínas se consumen en una cantidad mayor de la que el cuerpo puede procesar, la sangre se intoxica debido a la cantidad excesiva de nitrógeno. Este exceso de nitrógeno daña la capacidad funcional y la acumulación en los músculos de cinotoxina una sustancia nitrogenada que causa fatiga. Las proteínas digeridas parcial o incompletamente no pueden asimilarse, por lo que los venenos pasan a la sangre. Cada individuo puede experimentar síntomas distintos de la intoxicación por proteínas: quemazón en la boca, labios y garganta, problemas de piel, nasales y otras señales de intolerancia a ciertos alimentos y sustancias conocidas como alergiasEn la proteinosis, o intoxicación aguda por proteínas, se produce dolor general y fuerte dolor de cabeza. La hiperproteinemia se produce debido a una digestión incompleta de las proteínas a causa de una mala digestión o de una combinación inadecuada de alimentos y puede eliminarse en forma de moco. También puede provocar dolores generales y de cabeza.

¿Puedes tener demasiado de algo bueno? Si ese algo son proteínas, la respuesta es sí. La ingestión de una gran cantidad de proteínas provoca que el cuerpo tenga que realizar un trabajo extra: debe convertir las proteínas en energía y eliminar los ácidos perjudiciales que se crean durante el proceso de digestión. La saturación ácida de las células corporales, debido a un consumo excesivo de proteínas, puede causar muy fácilmente la muerte. Quizá una pregunta mejor sería: ¿qué tienen de bueno tantas proteínas? Y si seguimos con dudas, le preguntamos a Antonio Ortega (foto) fisicoculturista crudivegano.

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