La eliminación del germen de trigo y de otros factores nutritivos del pan para comodidad del panadero y no del cliente marcó el comienzo de una era en la producción de alimentos. A medida que la elaboración del pan progresaba en los siglos diecinueve y veinte, cualquier cambio hecho en el proceso se hacía siempre a beneficio del productor. El consumidor simplemente había adaptado de forma inconsciente su gusto al tipo de pan que estaba mejor adaptado para la producción masiva y facturación rápida. El pan fue el primer alimento «tecnológico»; era el alimento industrial para las masas, de bajo coste y carente de valor nutritivo: el primer alimento basura. Una barra de productos químicos.

Por muy malo que fuese el pan en el siglo diecinueve y a mediados del veinte, empeoró mucho más al término de la Segunda Guerra Mundial. La guerra química prohibida en la guerra en Europa fue trasplantada a las panaderías, cuando los panaderos empezaron a envenenar lentamente a sus clientes con toda clase de aditivos, blanqueadores y conservantes nuevos. Incluso la harina refinada todavía tenía pigmentos amarillos naturales (como caroteno -un precursor de la vitamina A). Los molineros descubrieron que podían quitar ese color y hacer la harina todavía más blanca blanqueándola. Empezaron inyectando un gas, cloro, en la harina molida. El cloro, veneno mortal si se inhala, no sólo blanquea la harina sino que también reacciona con otras moléculas de la harina. Muchos compuestos de lípidos clorinados se forman con el cloro, como el ácido diclorosteárico.
El cloro también destruye grandes porciones de vitamina E además de un importante aminoácido en la proteína del pan, metionina (clasificado como «esencial» para la nutrición humana). Otros oxidantes químicos fueron añadidos para blanquear y «madurar» la harina, como dióxido de nitrógeno, peróxido de bencoyl, bromato de potasio, yodato de potasio, y azocarbonamida. ¿Son peligrosos? Bueno, Alemanía prohibió todos los oxidantes en 1958, por eso allí el pan es marrón, oscuro.
Para que la textura del pan sea blanda y blanca, se añaden mono y diglicéridos a la masa del pan. El efecto es hacer al pan más «plastico» o más flexible -nadie sabe los efectos en aquellos que comen estos aditivos.
Lo que ha ocurrido desde la Segunda Guerra Mundial es que el hombre, durante 5000 años, alteró mecánicamente la molécula del trigo mediante la molienda. Ahora ha estado manipulando y reorganizando químicamente las moléculas del trigo. Estas alteraciones químicas en nuestro alimento deben tener efectos graves y a largo plazo en aquellos que comen dichos alimentos.
Por cada 45,3 kg de pan comercial ingerido cada año por la persona media, también ingiere además de la harina refinada cosas como 0.9 kg de sal (lea la entrada sobre La Sal), 1,35 Kg de azúcar, 0,9 Kg de leche desnatada en polvo, 0,9 Kg de levadura, 0,45 Kg de «activador de enzimas», 0,25 Kg de sulfato, cloruro y bromato, y 0,12 Kg de otros aditivos alimenticios. Cuando todos estos productos químicos y sustancias no nutritivas se comen al mismo tiempo, tiene lugar un efecto multi-tóxico que nunca ha sido estudiado a fondo por los científicos.

Muchas personas han leído sobre explosiones en minas de carbón (del carbón en polvo), pero ¿cuántas personas han oído hablar de las explosiones en los molinos de harina? Muchos obreros de los molinos han descubierto, del modo más difícil, que una libra de harina blanca (suspendida en el aire) tiene más potencial explosivo que una libra de T.N.T. El factor de ignición puede ser un chispa procedente de las escobillas de un motor eléctrico. Durante los últimos cien años, docenas de molinos de harina han volado en pedazos, cada uno de ellos destruido por menos harina blanca de la que el norteamericano medio come en un año.
El potencial explosivo de la harina blanca refinada indica su naturaleza química. Es una mezcla química muy reactiva cuando se añaden ciertos factores mezcla química tan reactiva conocida vulgarmente como «harina blanca» y toda clase de trastornos físicos pueden ocurrir.
¿Son los panes caseros mejores?
Ahora, muchas personas preocupadas por su salud saben que los panes comerciales (incluso los de «trigo integral» y orgánicos) son alimentos que destruyen la salud. De modo que estas personas con frecuencia hacen su propio pan, ¿Esto hace que el pan sea un «buen» alimento?
En realidad, no. A menos que estas personas muelan al momento la harina a partir de granos orgánicos, enteros inmediatamente antes de hacer el pan, seguirá usando una harina inferior, tóxica y probablemente rancia.
Incluso si usan harina recién molida, aún deben añadir sal, un edulcorante, quizás algo de levadura, posiblemente huevos, leche, etc., con lo cual el producto se ha transformado en una mezcolanza de combinaciones de alimentos indigestas. Además el pan se suele cocinar, lo cual incrementa su toxicidad.
Algunas personas a las que les apetece tomar pan se las han arreglado para hacer un producto sin cocinar usando sólo granos germinados. Usado con moderación, es un alimento marginalmente aceptable.

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