…O piensas que tú no tienes ninguna.¿Acaso tú comes sólo cuando tienes hambre real? pues ¡aplauso y premio! porque serías de los muy pocos iluminados que pueden controlarlo, y digo «iluminados» porque se les encendió la lamparita, tuvieron que hacer el click, darse cuenta y aprender a dominar el COMER EMOCIONAL, para cambiar hábitos inconscientes, fuertemente arraigados y aprender a comer nutricional que es simplemente para lo que debemos comer, para nutrir el cuerpo. En cambio tenemos una relación bastante compleja con la comida; la usamos para todo, menos para lo que debemos, comemos para relacionarnos con los amigos, con la familia, con gente de trabajo, para hacer negocios, comemos porque alguien nos ofrece y nos sentimos obligados, comemos para agradar a otras personas, comemos para tapar emociones, por ansiedad, para calmar o evadir emociones negativas, para anestesiarnos, para no pensar, por tristeza, para recompensarnos, como una gratificación instantánea, comemos por cansancio o por aburrimiento, por impotencia, por soledad, comemos por edonismo, para exacerbar nuestros sentidos, por gusto, por sabores, por glotonería, por gula, por placer, para que el ego se sienta satisfecho los minutos que dura la comida y luego … volvemos a lo mismo, luego te pedirá más, porque el ego es otro a quien debes dominar desde la conciencia dominando tu vínculo desacertado y mal aprendido con la comida.

Desde pequeños se nos enseña a lidiar con las emociones recurriendo a comestibles que forman parte de nuestra dieta normal (azúcar, chocolate, galletas, gominolas, bollería, etc) y por lo tanto, son plenamente aceptados socialmente, considerados inofensivos, ampliamente publicitados e incitados a consumir, para compensarnos de nuestras buenas acciones o consolar nuestras penas, sin embargo nada tienen de inofensivos, tienen componentes que ejercen un efecto «sedante», «excitante», «irritante» o «estimulante» sobre el sistema nervioso, creándose de este modo una relación de dependencia muy fuerte hacia determinados productos, una adicción que es al mismo tiempo física y psicológica; en este punto, cualquier esfuerzo por abandonar estos alimentos puede dar lugar a un terrible conflicto con la alimentación, pues no solo debemos afrontar los desagradables síntomas de desintoxicación que acompañan a la detención de su consumo, sino que los lazos emocionales que nos unen a determinados alimentos son terriblemente profundos y terriblemente resistentes al cambio, puesto que están fundamentados en nuestras experiencias más tempranas y acompañan toda nuestra fase de crecimiento y maduración. Desde pequeños no solo nos alimentan con productos (azúcar, cereales, chocolate) que sobrecargan el organismo exigiéndole, para ser digeridos, de un 60 a un 80% de la energía que extrae de los alimentos; sino que nos acostumbran a paliar nuestras emociones negativas con estos alimentos, comiendo sin hambre o sobrealimentándonos. Desde la infancia, pues, estamos acostumbrados a sentir poco; y lo que sentimos, a paliarlo con alimentos tóxicos habituales en nuestra dieta diaria. Vivimos en una sociedad que nos droga con la comida desde pequeños y continuamos de mayores con el café, los cereales, el pan, los azúcares, son altamente adictivos a nivel físico y psicológico, tanto como el vino o la cerveza, que como cualquier alcohol, es una droga «legal» tóxica y dañina tanto como el tabaco. Las personas son físicamente dependientes de ellas y sus cuerpos rápidamente comienzan a enfermar, como resultado del consumo de tantas toxinas. La mayor parte de las personas sufre, sin percibirlo y con diferentes gradaciones, un trastorno de la alimentación, pues la mayoría de las personas tienen patrones de comer emocional. Este debe ser todo un reto al que te enfrentarás y  con la frente muy alta dirás: yo puedo lograrlo. La buena noticia es: Los cambios a una alimentación adecuada alteran pues significativamente las condiciones físicas y emocionales de las personas: limpian y liberan el cuerpo y la mente de residuos tóxicos, pero también de emociones tóxicas, acumuladas durante años.

 

4 comentarios en “¿CUÁL ES TU CONEXIÓN EMOCIONAL CON LA COMIDA?

  1. Creo que llevas razon Marina, tendriamos que comer para nutrirnos y alimentarnos solo con alimentos sanos y puros de toxicos y solo cuando nuestro cuerpo nos lo pida, no cuando el reloj lo diga o los amigos o la familia o la television, que esa si nos engaña con venenos para que comamos a todas horas y meternos en una espiral donde los unicos beneficiados son las empresas de alimentacion y los laboratorios quimicos que por medio de la sanidad se hacen ricos con tratamientos para contrarestar y nunca curar todos los toxicos que la tv nos ha hecho comer. La gran pescadilla que se muerde la cola.
    Gracias por tus enseñanzas.

    1. Gracias Andrea por tu comentario, muy cierto lo que dices, y sabes qué? desde el momento que somos conscientes de esta realidad ya tenemos un gran camino ganado, ahora solo resta el esfuerzo de ponerlo en práctica hasta que desechemos los malos hábitos y los cambiemos por los adecuados a nuestra salud, que no sea la TV, ni el reloj, ni la familia quien decide que comemos si toxicos o sano, por suerte el poder de decisión lo tenemos cada uno de nosotros en cada momento que nos llevamos algo a la boca, elegimos (una vez que somos conscientes) si queremos tener salud o enfermedad. Un abrazo saludable

  2. La verdad que te cambia la vida cuando empiezas a escuchar tu cuerpo y sobre todo tu estómago a la hora de comer.
    Hay que empezar por respirar bien, dormir bien y llevar un ritmo de vida sin estrés y con paz y felicidad, para a partir de ahí poder alimentarnos poco y bien, sino es un continuo comer e ir al baño y se trata de nutrirnos no de llenarnos, y nada mejor y más sano para nutrirnos que las frutas y verduras crudas.
    Gracias por el artículo y lo mucho que aprendemos en ellos!!
    Espero el próximo pronto!!
    Un saludo

    1. Gracias por tu comentario Alvin, como se ve que comes muy sano, eso de comer e ir al baño, es una bendición, jajaja … no todos lo pueden hacer, la mayoría de las personas no pueden excretar los tóxicos tan fácil porque están en fase de restricción, el cuerpo como tiene demasiada carga tóxica solo tiene energía para lo indispensable y no puede eliminar, entonces acumula hasta que se satura y enferma. Tú, que se ve que tienes una alimentación sana y unos hábitos de vida sanos, estás en fase Vital, lo que no puedes asimilar … vas al baño, eres un bendito! y un ejemplo … eso de respirar bien es lo más importante, podemos estar sin comer un tiempo, pero no sin respirar ni un minuto … el oxigeno es la vida, el reposo renueva las energías y la tranquilidad es la primera promotora de la buena salud, felicidades!!! estas en el maravillosos camino de la vida en plenitud! Un abrazo saludable

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